Nicolás de Herrera


Nacido en Montevideo, Uruguay en 1775 Nicolás Herrera o Nicolás de Herrera, fue un importante político y jurisconsulto rioplatense, de controvertida actuación durante la formación de las que actualmente son las naciones de Argentina y Uruguay
Se ordeno como sacerdote en la Universidad de Chuquisaca, donde había comenzado sus estudios, sus estudios de Derecho fueron

Nicolas de Herrera
Nicolas de Herrera

completados en España luego de que abandonara los hábitos, en 1801 luego de hacer terminado sus estudios regreso a su ciudad natal, Montevideo. (1)
Posterior a su regreso conoce a Consolación Obes. Con la cual se casa un año después y tiene un único hijo bautizado Manuel Herrera y Obes, el cual, en su adultez se convirtió en el ministro de relaciones exteriores de Uruguay y posteriormente participo activamente como senador. (2)
En 1806, el cabildo de Montevideo lo envió a España a informar sobre las invasiones inglesas y la captura de Buenos Aires.
Permaneció en Madrid casi tres años, en donde obtuvo un éxito relativamente importante en los petitorios que llevaba ante el rey; en 1808 fue compulsivamente electo diputado a las Cortes de Bayona, congreso convocado por Napoleón Bonaparte para representar a las provincias españolas bajo el gobierno de su hermano José. Se mostró como un leal súbdito del Emperador. Por supuesto, no había sido elegido por el Virreinato del Río de la Plata, sino por el partido francés de España. Al menos había nacido en el Río de la Plata: otros virreinatos fueron representados por españoles que nunca habían cruzado el océano Atlántico.
Cuando las Cortes fueron disueltas, debido a la Guerra de Independencia Española, regresó a Sudamérica con el cargo de administrador de la Real Hacienda en Huancavelica, Perú, un centro minero clave. Sin embargo, en lugar de ir a Perú, fue destinado a Montevideo, donde lo sorprendió la Revolución de Mayo. Su actitud ante la Revolución fue de apoyo debido a su orientación liberal y afrancesada, aunque el apoyo lo ejerció con cautela y a través de una cuidadosa política, desde su cargo como asesor del Cabildo, que discutía desde mayo de 1810 qué actitud tomar ante los sucesos de Buenos Aires. Mantuvo contactos con los revolucionarios a través de la figura de su amigo el Escribano del Rey en Montevideo, Pedro Feliciano de Cavia, quien estaba fuertemente implicado en el movimiento del lado oriental. Por esa causa fue expulsado de la ciudad por el virrey Francisco Javier de Elío en 1811, se refugió en Buenos Aires.
Apenas llegó a Buenos Aires su talento político, formación y experiencia anterior parecen haber sido suficientes para ganarle rápidamente altos puestos en la administración revolucionaria. Allí se alió al grupo que había acompañado a Mariano Moreno y participó en los conflictos que llevaron a la caída de la Junta Grande. Fue el secretario de Hacienda del Primer Triunvirato y acompañó la política de Bernardino Rivadavia. (3)
Durante gran parte de su vida Nicolás de herrera tuvo prácticas masónicas, acentuándose estas durante su estadía en argentina. El autoritario Triunvirato, convencido de que contaba con la fuerza para imponer arbitrariamente sus decisiones sobre la opinión pública, era un obstáculo insalvable para la Logia Lautaro, y debía ser derrocado. Chiclana y Nicolás Herrera entraron en vinculaciones con los lautarinos, pero ello no facilitó la ingerencia de la entidad en lo político, pues Rivadavia no estaba dispuesto a compartir ideas. En octubre llegó la noticia de que el Ejército del Norte, contradiciendo las órdenes del Primer Triunvirato de que abandonara la lucha, había vencido a las tropas realistas en la batalla de Tucumán y los habían expulsado hacia el norte. (4)
Como secretario de gobierno interino firmó con el enviado portugués de origen británico Juan Rademaker el armisticio conocido como Tratado Rademaker-Herrera.
Rademaker llegó a Buenos Aires el 26 de mayo y el mismo día "habida la suficiente discusión" firmó un armisticio con Nicolás Herrera, secretario interino de gobierno del Primer Triunvirato. El tratado tras disponer en su artículo primero el inmediato cese de hostilidades e instruir el inmediato envío de órdenes para que las tropas de cada nación se retirasen a sus fronteras, preveía en eexternal image 6thViscountStrangford.jpgl segundo "un armisticio ilimitado entre los dos ejércitos" estipulando que no podrían reanudarse las hostilidades sin previo aviso de tres meses, lo que llamaba una "cláusula de pura cautela". (5)
El artículo tercero disponía que las tropas de ambos ejércitos se retirarían "dentro de los límites del territorio de los dos estados respectivos: entendiéndose estos límites, aquellos mismos que se reconocían como tales, antes de empezar sus marchas el ejército portugués hacía el territorio español." El acuerdo así planteado dejaba fuera la cuestión de Montevideo: en los hechos el ejército portugués se replegaba, pero el de las Provincias Unidas podía con reconocido derecho continuar o reiniciar sus operaciones en la Banda Oriental.
Ante las novedades, el gobernador Gaspar de Vigodet envió al capitán de fragata José Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo a Río de Janeiro para solicitar a Lord Strangford que intercediera ante el Príncipe Regente para que no ratificara el tratado.
Por su lado, Diego de Souza se negó a retirarse como especificaba el acuerdo. Al saberlo, Rademaker solicitó autorización del gobierno para abandonar Buenos Aires y regresar a Río, lo que hizo efectivo pese a la negativa de las autoridades que carecían de una respuesta oficial de Portugal que avalase o desechase el tratado.

El tratado fue enviado por las Provincias Unidas el 17 de julio y al conocerse los términos en Río, el Consejo de Estado de Portugalconsideró que Rademaker se había extralimitado y el Conde de Aguiar planteó el desconocimiento de lo actuado por no haberse ajustado al espíritu de las instrucciones. El Consejo decidió entonces el envío de una nueva misión con instrucciones que incluirían el reconocimiento de la línea de fronteras dispuesta por el armisticio del 20 de octubre de 1811.
Pero Strangford nuevamente presionó a la Corte para que aceptara el armisticio en los términos pactados, indicando que el 10 de septiembre había recibido instrucciones del gobierno británico de asegurar su aceptación. Por otra parte, aseguró que en el caso de que el gobierno revolucionario violara sus términos, estaba autorizado por su gobierno a enviar una fuerza armada al Río de la Plata para asegurar su cumplimiento.
El gobierno portugués por intermedio del Conde Das Calveas envió entonces a Buenos Aires el 13 de septiembre de ese año un oficio ratificando el tratado y dando seguridades de que las "tropas portuguesas comenzaron sin pérdida de tiempo su retirada para dentro de sus respectivos límites, del modo que el rigor de la estación y alguna falta de transportes se lo han podido permitir".
La firma del tratado constituyó una victoria para la revolución al eliminar la amenaza de la intervención portuguesa. El gobierno comisionó primero a Manuel José García y a Marcos Balcarce para proponer un acuerdo con Montevideo, lo que fue rechazado por Vigodet, quien insistía en el reconocimiento del Consejo de Regencia, por lo que se dio inicio al segundo sitio de la ciudad. Montevideo resistiría hasta 1814, cuando tras la derrota de su flota por la escuadra patriota al mando de Guillermo Brown en el Combate de Martín García el bloqueo se cerró también por mar y obligó a su rendición.
El tratado podía también considerarse un éxito para la diplomacia británica tendiente a mantener el equilibrio de fuerzas en el Río de la Plata, y un logro específicamente de la gestión de Strangford. Pero la presión utilizada aumentó en la corte portuguesa los resentimientos contra el diplomático y finalmente ocasionarían su traslado.
El convenio es también considerado el primer tratado internacional con potencias extranjeras firmado por las Provincias Unidas del Río de la Plata y como tal, representa un tácito reconocimiento por las naciones intervinientes (de Portugalcomo su firmante y de Gran Bretaña como su eventual garante) sea de su independencia de hecho o cuando menos de la legitimidad de su gobierno para negociar y acordar en pie de igualdad.
Caído el Primer Triunvirato, viajó en misión diplomática al Paraguay donde intentó infructuosamente la reincorporación de esa provincia a las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Por su parte, el Triunvirato, considerando que obtenida la neutralidad del Brasil y el retiro de las tropas de Souza sería inútil toda resistencia de los españoles de Montevideo, envió al coronel Marcos Balcarce y al consejero Manuel José García a proponer la reincorporación de la Banda Oriental al resto de las provincias del Río de la Plata. Los emisarios no fueron recibidos por Vigodet pero le enviaron la propuesta que éste rechazó a principios de septiembre. Esto provocó que el 20 de octubre de 1812 se iniciara el segundo sitio de Montevideo, justo un año después de haberse levantado el primero. (6)

Resulta interesante observar cómo la rivalidad entre Portugal (cuyo gobierno y corte estaban asentados en Río de Janeiro) y Buenos Aires por el territorio de la Banda Oriental estaba alimentada por los temores de la monarquía portuguesa (y posteriormente la brasileña) de que la causa republicana se extendiera subversivamente a su propio territorio. Que nunca tuvieron fundamentos reales, dado las tropas de Buenos Aires y las de Artigas estaban sitiando a Montevideo en su lucha contra los realistas, nunca contra Portugal. (7)
Como secretario activo del triunvirato también se le atribuye la autoría de un decreto, más precisamente el decreto de seguridad personal.
La escuadra y compas, simbolo mazonico
La escuadra y compas, simbolo mazonico
Como se puede apreciar en el siguiente fragmento:

“Al estatuto, se siguieron los decretos sobre las garantías individuales y sobre la libertad de imprenta, decretos que tuvieron repercusión en Europa, y que hicieron fijar la atención de los pensadores sobre esta nueva constelación que se levantaba en el horizonte. Todas estas medidas, que revelaban un sistema deliberado de concentración robusta y de propaganda liberal a un mismo tiempo, era inspiradas por Rivadavia, y formuladas por la pluma magistral de D. Nicolás Herrera, que desempeñaba a la par de aquel las funciones de Secretario del triunvirato” (8)
Fue redactor del periódico oficial, La Gazeta de Montevideo, después de la revolución de octubre de 1812 en Uruguay, renuncio al poco tiempo ya que el diario tenía una postura colonial y Herrera no compartía las mismas.
Fue miembro de una comisión que preparó la constitución que debía aprobar la Asamblea del Año XIII. La misma nunca fue sancionada.
Fue ministro de gobierno de Gervasio Antonio de Posadas y delegado de Carlos María de Alvear ante el caudillo José Artigas. Fue el redactor de las cartas de Alvear para Lord Strangford y el ministro inglés Castlereagh.
A la caída de Alvear fue exiliado y se unió al grupo antiartiguista de Montevideo. Sus enemigos en Buenos Aires lo acusaron de haber escrito una carta anónima a José Rondeau, que se difundió ampliamente en Buenos Aires, en donde se apoyaba la idea del retorno de las provincias a la tutela de España y Portugal. Él negó obstinadamente haberlo hecho, y jamás se encontraron pruebas que lo vincularan a esa carta. Apoyó la invasión de la Banda Oriental por parte de las tropas del Rey de Portugal, y la toma de su capital. En diciembre de 1817 firmó el tratado por el que se entregaba Montevideo con el comandante invasor, general Carlos Federico Lecor, y poco más tarde, lo recibió bajo palio a su entrada en Montevideo Éste lo empleó como su secretario personal.
Recibió refugiados en la ciudad a Alvear y José Miguel Carrera, con el apoyo de los cuales organizaron una campaña contra el director Juan Martín de Pueyrredón, y los apoyó en sus andanzas de 1820.
Fue el jefe civil del gobierno de la Cisplatina, nombre que dieron los brasileños a la provincia oriental cuando la incorporaron al Brasil. Fue un leal servidor del Imperio del Brasil, y concentró sus esfuerzos en evitar la pérdida de la Cisplatina a manos de la Argentina.
Comenzada la campaña de los Treinta y Tres Orientales, el gobierno de la capital pasó a ser controlado por Lecor; Herrera fue enviado a Río de Janeiro como senador, representando a su provincia.
En 1828 redactó un proyecto de constitución para la nueva República Oriental del Uruguay, y lo presentó al gobierno imperial antes de someterlo a consideración de los uruguayos. Dejó el cargo de senador brasileño mucho después de la pérdida de la Cisplatina, y permaneció al servicio del Imperio del Brasil.
En 1830 el general Fructuoso Rivera asume el gobierno de la recién creada República Oriental del Uruguay. Pero, debido a sus constantes ausencias, el poder real lo ejercía un grupo de allegados entre los que se contaba (además de Nicolás Herrera), José Longinos Ellauri, Lucas Obes, Juan Andrés Gelly, Julián Álvarez y posteriormente Santiago Vázquez.
En este período fue Senador de su país. Murió en Montevideo el 28 de febrero de 1833.(9)


Fuentes:
(1) http://www.geni.com/genealogy/people/Nicolás-Herrera/6000000000700006244

(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Herrera_y_Obes

(3) http://www.inb.gov.ar/actividades/congresohistoria07/textos/htm/jv_valdez_tritti.htm

(4) http://masoneriarevoluciondemayo.blogspot.com/2010/04/la-masoneria-en-el-proceso-emancipador.html

(5) http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Rademaker

(6) http://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_Rademaker-Herrera

(7) http://www.argentina-rree.com/2/2-029.htm

(8) http://www.catedrahendler.org/material_in.php?id=12

(9) http://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/herrera_nicolas.htm

Fuentes adicionales:
http://ar.kalipedia.com/historia-uruguay/tema/revolucion-proyectos-estado-en-region/trayectoria-nicolas-herrera.html?x1=20080802klphishur_13.Kes&x=20080802klphishur_16.Kes

http://es.wikipedia.org/wiki/Nicolás_Herrera

http://www.monografias.com/trabajos24/jose-artigas/jose-artigas.shtml


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