Cornelio Saavedra





Gral. Cornelio Judas Tadeo de Saavedra y Rodríguez
(15/9/ 1759, Otuyo, Corregimiento de Potosí, Virreinato del Perú
29 / 3/1829, Buenos Aires, Provincias Unidas del Río de la Plata).

external image 00040556.jpg

Sus padres fueron Santiago Felipe de Saavedra y Palma, natural de Buenos Aires, y Teresa Rodríguez de Güiraldes, oriunda de la Villa Imperial de Potosí. La familia se mudó a Buenos Aires en 1767. Allí, durante su adolescencia, Cornelio asistió al Colegio Real de San Carlos (actualmente Colegio Nacional Buenos Aires) en donde estudió filosofía y gramática latina de manera destacada entre 1773 y 1776. Sin embargo, no pudo completar la escuela porque debió dedicarse a la administración de la estancia familiar.

El 17 de abril de 1788 contrajo matrimonio con María Francisca Cabrera y Saavedra, su prima hermana, que falleció el 15 de agosto de 1798. El año anterior había comenzado su carrera política trabajando en el Cabildo de Buenos Aires, donde asumiría distintos cargos administrativos. Por ese entonces la ciudad ya había sido convertida en capital del Virreinato del Río de la Plata. En 1797 llegaría su primera oportunidad en la política al ser nombrado Regidor del Cabildo y, en 1801, fue elegido Alcalde de Primer Voto. En ese mismo año se casó en segundas nupcias con Doña Saturnina Otárola del Rivero, hija del coronel José Antonio Gregorio de Otárola, regidor del Cabildo de Buenos Aires y uno de los más ricos comerciantes del territorio, y de Josefa del Ribero y Cossio. En 1805 se le confirió la tarea de Administrador de Granos dentro de un cuerpo gubernamental que se ocupaba de la provisión de trigo y otros cereales en la ciudad.

Fue un militar y estadista rioplatense que tuvo una participación decisiva en la Revolución de Mayo, primer paso de la independencia argentina. Saavedra fue el primer jefe del Regimiento de Patricios formado tras las Invasiones Inglesas, lo cual lo convirtió en una prominente figura de la política local.



El Regimiento de Patricios


Su vocación militar despertaría durante la primera de las invasiones Inglesas en 1806, durante la cual participó en la reconquista de la ciudad. Previendo un posible contraataque inglés, el nuevo virrey Santiago de Liniers ordenó formar batallones de milicias, organizadas según arma y región de origen. El más numeroso fue el Cuerpo de Patricios, formado por voluntarios de infantería nacidos en Buenos Aires que constituyeron tres batallones. Cada batallón podía elegir a sus propios jefes, incluso a su comandante, y el Cuerpo de Patricios eligió a Saavedra. A principios del año siguiente tuvo lugar el nuevo ataque inglés. Cornelio Saavedra marchó hacia Montevideo pero no llegó a tiempo y no pudo impedir el sitio de Montevideo. En consecuencia, se limitó a retirar todos los elementos de defensa de la Colonia del Sacramento, para trasladarlos a Buenos Aires y fortificar la ciudad. Poco después se producía la segunda invasión a Buenos Aires; el ejército invasor contaba con 8.000 soldados y 18 cañones, lo cual superaba ampliamente a los 1.565 hombres, 6 cañones y 2 obuses utilizados para la primera invasión. Luego de una victoria inicial en el combate de los corrales de Miserere se ingresó a Buenos Aires dos días después, el 5 de julio. Encontraron una ciudad ampliamente preparada para resistirlos, al punto que incluso las mujeres, los niños y los esclavos participaban de la defensa. Dos días después el general inglés John Whitelocke accede a rendirse, deteniendo el ataque y retirando las fuerzas inglesas de Montevideo.
Luego de la exitosa resistencia contra la ocupación, las relaciones entre los habitantes de Buenos Aires se vieron modificadas. Hasta entonces los criollos, los nacidos en el continente americano, siempre habían sido relegados en la toma de decisiones y las disputas de poder. Con la creación de las milicias criollas y el hecho de que la victoria se alcanzara en ambos casos sin intervención militar de la metrópoli, comenzaron a manifestarse sectores que, en distintos grados, abogaban por modificar la situación establecida y tener una mayor presencia e influencia en el gobierno. Saavedra fue una de las figuras claves de dicha situación, ya que comandaba al regimiento más numeroso y su postura era entonces decisiva en las disputas.


Desde 1808 participaría en la reuniones de la Sociedad de los Siete en la jabonería de Hipólito Vieytes y en la casa de Rodríguez Peña, en donde se discutían los pasos a seguir para alcanzar sus objetivos. Saavedra se destacaría por un enfoque más prudente y calculador respecto de las medidas para llevar adelante la revolución, que contrastaba con el apasionamiento de Juan José Castelli o Mariano Moreno.



El motín de Alzaga


El 1 de enero de 1809, el alcalde Martín de Álzaga dirigió al cabildo de la ciudad en un intento por deponer a Liniers, usando su nacionalidad francesa como pretexto para acusarlo de complotar con Francia. Dicho país se encontraba en guerra con España por ese entonces, en los conflictos conocidos como Guerras Napoleónicas. Los movimientos de Álzaga eran respaldados por el gobernador de Montevideo, Francisco Javier de Elío, que por las razones citadas había desconocido la legitimidad de Liniers y formado una junta de gobierno en dicha ciudad. Su idea era deponer al virrey y que una junta de gobierno asumiera el control del virreinato, a imitación de las Juntas que reemplazaban en España la autoridad del rey Fernando VII, prisionero de Napoleón Bonaparte.
Los sublevados tomaron el Cabildo y exigieron la renuncia del virrey, rodeando también la actual Plaza de Mayo, y llegaron a lograr la renuncia de éste. Pero Saavedra reaccionó rápidamente y logró desbaratar el intento.
Dicha asonada no tenía motivaciones independentistas, y estaba dirigida principalmente por españoles peninsulares. Sus principales impulsores fueron desterrados a Carmen de Patagones. Unos meses más tarde, para detener las disputas, la Junta de Sevilla resolvió que Liniers fuera reemplazado por Baltasar Hidalgo de Cisneros.
Después de esa revolución Saavedra quedó transformado en árbitro de la política local. Los revolucionarios lo buscaban para que apoyase sus movimientos, pero él les respondía "Paisanos y señores, aún no es tiempo; dejen que las brevas maduren y entonces las comeremos".


Durante la crisis de mediados de 1809, por el reemplazo del virrey Liniers, tuvo algunos contactos con el carlotismo, es decir, la tendencia que pretendía entronizar en el Río de la Plata a la princesa Carlota Joaquina de Borbón como paso previo a la independencia de España. No obstante, el apoyo de Elío y de Liniers al nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, le dejó en claro que "aún no era tiempo". De modo que, tras una carta de apoyo a la princesa, que no tuvo consecuencia alguna, se negó a secundar a sus partidarios en esa política.
Saavedra calculaba como inevitable que España cayera ante las fuerzas de Napoleón Bonaparte, y consideraba que el momento más propicio para ejecutar un movimiento revolucionario sería cuando llegaran las noticias de la victoria napoleónica.




La Revoluciónde Mayo


En mayo de 1810 llegó la noticia de la caída de toda España en manos francesas.
Cisneros citó a Saavedra y a Martín Rodríguez el 20 de mayo y les exigió apoyo en contra de una posible insurrección. Ambos se negaron, Saavedra argumentó a Cisneros que debía renunciar ya que la Junta de Sevilla que lo había nombrado ya no existía. Ante la situación, Cisneros aceptó permitir la realización de un Cabildo Abierto, que le había sido exigido por Castelli y Rodríguez el día anterior.


Presidió la Primera Junta de gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata - resultado de la mencionada revolución - así como también la Junta Grande en la que se transformó.
En consecuencia, fue el primer Jefe de Gobierno de la naciente nación Argentina. Los principios rectores de la Revolución de Mayo, por los cuales se guió el accionar de la Primera Junta, fueron los de la soberanía popular y la representatividad.
El 22 de mayo se celebró un Cabildo Abierto, en el cual se manifestaron diversas posturas respecto de la legitimidad y autoridad del virrey o su ausencia, y en consecuencia si éste debía permanecer en el cargo. Saavedra se mantuvo en silencio durante la mayor parte, mientras esperaba su turno para hablar.



Saavedra fue el último en hablar, proponiendo que el mando se delegase en el Cabildo hasta la formación de una junta de gobierno, en el modo y forma que el cabildo estimara conveniente. Al realizarse la votación, la postura de Castelli se acopló a la suya, y dicha postura conjunta fue la que finalmente se impuso con 87 votos.
El cabildo nombró una junta presidida por Cisneros, con cuatro vocales, dos españoles y dos criollos. Éstos últimos eran Castelli y Saavedra. En principio juraron el cargo, pero ante la presión de Belgrano y su grupo y la agitación del pueblo y las milicias, renunciaron esa misma noche. La maniobra de nombrar una junta presidida por Cisneros era considerada contraria a la voluntad del cabildo abierto.
El día siguiente, 25 de mayo, a pesar de la enérgica resistencia del síndico Julián de Leyva, el cabildo fue forzado a aceptar una nueva lista, formada por un acuerdo entre partidarios de Saavedra, Belgrano y Álzaga, en que cada sector aportaba tres miembros. El presidente de la Primera Junta de gobierno resultante fue Cornelio Saavedra. Su nombre oficial fue Junta de Gobierno para la Reafirmación de los Derechos Soberanos del Rey Fernando VII.



La Primera Junta


El papel del presidente fue de mediador, más que de impulsor de las políticas revolucionarias. Este último papel fue cumplido por Juan José Castelli y el secretario de gobierno Mariano Moreno.
Moreno y Saavedra se transformaron en los principales referentes de la disputa interna que tuvo lugar sobre las distintas visiones acerca del significado de la revolución. Los morenistas aspiraban a generar cambios profundos en la sociedad, mientras que los saavedristas buscaron sólo la llegada de los criollos al poder pero manteniendo la continuidad del ordenamiento social del virreinato, del cual se consideraban sus herederos.
Moreno pensó en disminuir la influencia de Saavedra, y para ello se creó un nuevo regimiento de milicias, cuyos oficiales eran adictos a Moreno y su grupo: el regimiento América, cuyos jefes eran Domingo French y Antonio Luis Beruti. Esto debilitaba la posición de los jefes militares, entre ellos Saavedra.


Poco después de la Revolución de Mayo el ex virrey Santiago de Liniers comenzó a organizar una ofensiva contrarrevolucionaria desde la ciudad de Córdoba, la cual fue rápidamente derrotada por Francisco Ortiz de Ocampo e Hipólito Vieytes. Éstos, sin embargo, no quisieron ejecutar a Liniers ya que Ocampo había luchado junto a él durante las Invasiones Inglesas, y en lugar de ello mandaron prisioneros a todos los cabecillas a Buenos Aires. Cornelio Saavedra firmó la orden de matar con arcabuz a todos, al igual que toda la Junta, con la excepción de Manuel Alberti que se excusó por su condición de sacerdote.

El 27 de mayo se había enviado una circular para invitar a las ciudades del virreinato a enviar diputados para que se incorporasen a la Junta. Éstos fueron llegando hacia fines de año, pero el saavedrismo procuró que las provincias enviaran representantes afines a su línea partidaria y sumarlos a la Junta, dejando al morenismo en franca minoría. La maniobra apuntaba también a postergar indefinidamente la formación de unaasamblea constituyente que redactara una Constitución.
Moreno veía en los dirigentes de las provincias un obstáculo para la independencia. El 18 de diciembre, los diputados del interior y los vocales de la Junta y el Cabildo votaron en una reunión conjunta si debía o no incorporárselos. Los diputados votaron por la incorporación. Saavedra votó a favor, declarando que "la incorporación no era según derecho, pero accedía por conveniencia pública". Paso y Moreno fueron los únicos en votar en contra, y perdieron. Moreno renunció y se hizo dar una representación diplomática en Inglaterra, camino a la cual murió en alta mar debido a recibir dosis letales de un poderoso purgante por parte del capitán. Algunos historiadores como Felipe Pigna, sostienen que se trató de un asesinato orquestado por Saavedra, mientras que otros como Félix Luna, consideran que la meta de Saavedra se limitaba a alejar a Moreno de Buenos Aires, y que la muerte de Moreno se debió simplemente a una negligencia del capitán. Al enterarse de la muerte de Moreno en altamar, Saavedra pronunció la frase: "Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego...".



La Junta Grande


Con los nuevos diputados y los antiguos vocales se formó la Junta Grande, de la cual Saavedra seguía siendo presidente. Sus miembros cambiaron el estilo de gobierno: deliberaron cuidadosamente cada medida y bajaron el tono extremista que había prevalecido hasta entonces.
Tras algunos meses de relativa calma interna, algunos diputados del interior se unieron a las corrientes Morenistas, y surgió la Sociedad Patriótica. La misma era dirigida por Bernardo de Monteagudo, de tendencias ideológicas similares. Planearon desplazar a Saavedra y Funes por medio de una revolución dirigida por el regimiento de French, pero fueron delatados.


En respuesta, el 5 y 6 de abril se movilizaron los partidarios de Saavedra, dirigidos por el abogado Joaquín Campana, por medio de una gran manifestación de habitantes de los alrededores de la ciudad, conocidos como "orilleros", liderados por el alcalde Tomás Grigera. En larevolución del 5 y 6 de abril de 1811 fueron obligados a renunciar Vieytes, Rodríguez Peña, Miguel de Azcuénaga, y Juan Larrea. En su lugar se incorporaron Campana como secretario de gobierno, Juan Alagón, Atanasio Gutiérrez y Feliciano Chiclana — aunque éste último renunció al cargo — y otros. Los depuestos, junto con French y Beruti, fueron expulsados de la ciudad.

Todo el poder pasó al partido de Saavedra, pero esto no mejoró mucho la situación. La Sociedad Patriótica seguía atacando al gobierno, y la situación militar comenzó a mostrar sus límites: la expedición de Belgrano a Paraguay terminó en un desastre, la ciudad de Montevideo se negó a reconocer la autoridad de la Junta y comenzó a atacar por el río a Buenos Aires, llegando a destruir una flotilla patriota, y a mediados de año llegó la noticia del desastre en el frente norte, en la batalla de Huaqui, que significó la pérdida de todo el Alto Perú.
Para levantar la moral del Ejército del Norte, Saavedra decidió ponerse al mando del mismo. Se trasladó hacia las provincias del norte, dejando como presidente de la Junta a Domingo Matheu. Ésta negoció con Montevideo, y comenzó a enfrentar serios conflictos internos. El puerto de Buenos Aires fue bloqueado por los realistas, que incluso intentaron bombardear la ciudad, aunque sin éxito.



external image 20080606klphishar_5_Ies_SCO.jpg


Caída y Persecución


Sin embargo, su partida fue aprovechada por opositores que reemplazaron a la Junta Grande por el Primer Triunvirato, destituyéndolo y cursando órdenes de arresto en su contra.
En agosto de 1811, Saavedra partió hacia el norte para reorganizar el ejército que había sufrido la derrota de Huaqui. En ese período los morenistas, aprovecharon su ausencia para tomar el poder, comunicándole a Saavedra, que había sido depuesto del mando de las tropas porJuan Martín de Pueyrredón, y de la Junta de Gobierno, organismo ejecutivo que fue reemplazado por el Triunvirato. Los patricios se rebelaron el 6 de diciembre en defensa de Saavedra y en contra de Belgrano que fue nombrado como comandante de las tropas, y que como una primera medida había ordenado a los Patricios que se cortaran las trenzas, a los que los subordinados se opusieron, por ser su distintivo tradicional, y en franca posición de rebeldía. Esto, el 6 de diciembre se concretó en actos agresivos, que arrojaron como saldo ocho muertos y treinta y cinco heridos. Rondeau que regresaba de Montevideo, controló el motín, y los cabecillas fueron ejecutados. Luego de un proceso sumario fueron expulsados los diputados del interior.


Saavedra que estaba aún en misión, enterado de los acontecimientos, se refugió en San Juan, pero en 1814 debió trasladarse a Chile ya que fue acusado de traidor. San Martín, gobernador Intendente de Cuyo le permitió retornar para establecerse en San Juan. Luego se trasladó a Buenos Aires, pero el nuevo director Supremo, Álvarez Thomas, lo obligó a radicarse en Arrecifes.
Las causas judiciales en su contra, culminaron en 1818. El Director Supremo, Pueyrredón, por medio de un decreto, le otorgó el cargo de Brigadier General de los ejércitos nacionales, retrotrayendo su antigüedad al 14 de enero de 1811. Fue a fines de 1811, que fue nombrado Jefe de Estado Mayor.


Luego de una larga estadía en Montevideo, retornó en 1820, para retirarse del ejército dos años más tarde.
En ocasión de la guerra con Brasil, se ofreció a servir a la patria, aunque no fue aceptado por su edad, pero se le agradeció el ofrecimiento.
Sus últimos años



Fue rehabilitado en diciembre de 1818, por orden de una comisión especial ordenada por el Director Pueyrredón, con acuerdo del Congreso Constituyente. Se le otorgó el rango de brigadier general de los ejércitos de la Nación con retroactividad a 1811, y más adelante el de Jefe de Estado Mayor. Al año siguiente asumió el cargo de comandante de campaña, con sede en Luján. Su misión era ejercer la policía de campaña, defender la frontera contra el indio, y auxiliar al ejército que estaba invadiendo Santa Fe. Logró concretar algunos acuerdos de paz con los ranqueles, que resultaron poco duraderos.
En 1820 apoyó el efímero gobierno de Juan Ramón Balcarce como ministro de guerra, y tras su fracaso se exilió en Montevideo. Regresó a la ciudad en octubre siguiente, instalándose en una estancia en el norte de la provincia. Allí escribió su autobiografía Memoria autógrafa, dedicada a sus hijos, enla que explicaba los hechos en que le tocó actuar desde su punto de vista.



En 1822 llega su retiro definitivo del ejército, aunque durante la guerra del Brasil ofreció sus servicios, que fueron gentilmente rechazados debido a su avanzada edad por el ministro de guerra, Marcos Balcarce.

Cornelio Saavedra falleció en Buenos Aires el 29 de marzo de 1829.


El gobernador Juan José Viamonte ordenó su traslado al Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires en el mes de diciembre con el respectivo homenaje
.


En el decreto decía: "El primer comandante de Patricios, el primer presidente de un gobierno patrio, pudo sólo quedar olvidado en su fallecimiento por las circunstancias calamitosas en que el país se hallaba; pero después que ellas han terminado, sería una ingratitud negar al ciudadano tan eminente el tributo de honor debido a su mérito y a una vida ilustrada con tantas virtudes que supo consagrar entera al servicio de la patria."


Información anexa



Memoria autógrafa

Memoria autógrafa es una autobiografía escrita en 1829 en Argentina por Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta. Saavedra se encontraba por entonces en los últimos años de su vida, y en dicha autobiografía explicaba desde su perspectiva los diversos acontecimientos en los que se vio envuelto. Saavedra escribió el libro para sus hijos, procurando que éstos conozcan su versión de los hechos, ya que por entonces Saavedra era duramente cuestionado. En este sentido afirmó que "la obligación que todo hombre tiene de cuidar de su buen nombre es la que únicamente me ha conducido en mis defensas".1
El libro tuvo diversas reediciones, entre ellas, la de Emecé en 1944, Eudeba en 1968, Carlos Pérez Editor en 1969, etc.

Datos Personales










Nacimiento .
15 Sep 1759
Potosí, Bolivia
Fallecimiento
29 Mar 1829
Buenos Aires, Argentina
Enterrado/a
Cementerio La Recoleta, Buenos Aires, Argentina .









Padre .
Santiago Felipe Saavedra de la Palma Lobatón, c. 5 May 1723, f. 1788, Buenos Aires, Argentina
Madre
Teresa Rodríguez Güiraldes
Casado
1759








Familia 1 .
Francisca Cabrera Saavedra
Casado
18 Abr 1788
Hijos
1. Mariano Saavedra Cabrera, c. 13 Sep 1790, f. Sí, fecha desconocida


2. Diego Martín Saavedra Cabrera, c. 13 Nov 1792, f. Sí, fecha desconocida


3. Manuel José Saavedra Cabrera, c. 21 Abr 1794, f. 20 Feb 1829, Quillota, Chile .


4. Francisco Saavedra Cabrera, c. 11 Oct 1796, f. Sí, fecha desconocida








Familia 2 .
Saturnina Bárbara de Otárola Del Ribero, n. 29 Nov 1771, f. 13 Ago 1842 .
Casado
28 Abr 1801 [1]
Hijos
1. Agustín José Pío de Saavedra Otárola, c. 6 May 1802, f. Sí, fecha desconocida


2. Melitón José Saavedra Otárola, c. 6 Ene 1804, f. Sí, fecha desconocida


3. Pedro José Saavedra Otárola, c. 9 Jun 1805, f. Sí, fecha desconocida


4. María Mercedes Saavedra Otárola, c. 27 Oct 1806, f. Sí, fecha desconocida




external image logo-bicentenario-grande-423x350.jpg




Fuentes:

http://es.wikiquote.org/wiki/Cornelio_Saavedra
http://enciclopedia.us.es/index.php/Cornelio_Judas_Tadeo_Saavedra
http://es.wikipedia.org/wiki/Primera_Junta
http://es.wikipedia.org/wiki/Cornelio_Saavedra
http://www.laguia2000.com/argentina/cornelio-saavedra
http://www.worldlingo.com/ma/enwiki/es/Cornelio_Saavedra
http://www.agenciaelvigia.com.ar/cornelio_saavedra.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Memoria_autógrafa
http://www.genealogiafamiliar.net/getperson.php?personID=I3708&tree=BVCZ