mm15.jpg



La vida del Conde es una verdadera novela. Nacido en Dijon en 1760 en una familia de parlamentarios. Su padre lo destina a la armada.
En 1781 es capitán en el regimiento de Condé dragón. En 1783, a la muerte de su padre, hereda una fortuna considerable que sabe administrar con cuidado.
En 1789 es elegido por la nobleza de la bailía de Châlons-sur-Saône diputado en los Estados Generales. Se opone hasta el fin a la fusión de las tres órdenes, luego, asqueado por la dirección que toman los acontecimientos revoca su mandato de diputado y presenta su renuncia el 10 de noviembre de 1789.
De regreso en Dijon, y enseguida a sus propiedades, mofado, amenazado, insultado, y luego falto de dinero, decide emigrar en junio de 1792 con un pequeño pactolo. Pasa a Inglaterra y enseguida regresa al continente para reunirse con los emigrados en Coblenz, y forma parte de la armada de Condé; luego, en 1793, pasa como lugarteniente a la armada inglesa en la legión anglo bátava del barón Carlos de Hompesch. Realiza múltiples campañas en el Rin, luego en San Domingo, antes de establecerse en los Estados Unidos en Lancaster, estado de Pennsylvania; más tarde, en marzo de 1798, en Wilmington, estado de Delaware, en donde se relaciona con una familia francesa originaria de San Domingo de la cual desposa a la más joven hija. Aprende entonces el oficio de negociante y durante cinco años se asegura comercio con el rey de la Plata, cinco años duros y difíciles con la angustia de sentirse arruinado. Así, cede ante la insistencia de su mujer y decide regresar a Francia tras la amnistía general pronunciada por el Primer Cónsul. Trata de reconstituir su fortuna o al menos lo que queda de ella y obtiene en 1804 su certificado de amnistía.
Así es como un bello día de 1808 un emisario correo viene a significarle que el Emperador lo espera en Bayona... Reúne algunos efectos, solicita del portador del mensaje algún esclarecimiento que éste último a duras penas puede darle, y por una silla de posta llega en el más corto plazo a Bayona.
Sassenay se encuentra ante el amo de Europa quien le pregunta lo que sabe sobre Liniers, y quien enseguida, con un tono perentorio le significa: "partís mañana hacia Buenos Aires llevando este despacho y órdenes escritas que leeréis durante la travesía".

Sassenay era amigo personal de Liniers, emigrado de la revolución francesa como tantos otros nobles primero hacia los Estados Unidos y llegado a Buenos Aires en 1800 cuándo se permitió el comercio con neutrales, así conoció al entonces capitán de la flotilla fluvial, Santiago de Liniers.
Volvió a vivir Sassenay en Francia en 1803, allí fue convocado por Napoleón desde Bayona, con la finalidad de realizar una misión inmediata al Río de la Plata para convencer al virrey Liniers para que en su condición de francés apoye a la Francia de Napoleón.
Francia, que pretendía ganarse la fidelidad de los territorios españoles de ultramar, comisionó al Barón de Sassenay, que durante su estancia en EE.UU. ya había efectuado dos viajes particulares al Río de la Plata. Fue el propio Napoleón quien ordenó su misión. El Barón de Sassenai partió a América a bordo del brick francés //Consolador//, mandado por el teniente de Navío Mr. Dauriau, con los siguientes documentos para presentar a las autoridades de los Virreinatos de Lima y Plata: El pasaporte de Napoleón a dicho emisario; las renuncias del Rey Fernando en su padre, de Carlos IV y sus hijos en favor de Napoleón (impresas en Francia y autorizadas por el Ministro de Relaciones Extranjeras); los Oficios de este Ministro -algunos sin firmar- manifestando la elección que había hecho el Emperador en su hermano José para soberano de España; una notificación de que las Cortes reunidas en Bayona tenían por objeto exigir el consentimiento de la Nación para este cambio de monarquía; varios pliegos sellados y cerrados de las Secretarías de España para los Gobernadores de los Virreinatos de Buenos Aires y Lima, para algunos de México, Santa Fe y de las islas Filipinas; una carta reservada del minsitro de Hacienda; dos órdenes de las Secretarías de Hacienda y Guerra y una Real Provisión del Consejo de Castilla en la que se participaba la nulidad de la renuncia de Carlos IV y la voluntad de su hijo Fernando de que su padre volviera a ocupar el trono. [4]
Sassenay desembarcó primero en Maldonado, donde fue recibido calurosamente por el comandante del Fuerte. Luego se dirigió a Montevideo, adonde llegó el 10 de agosto y fue acogido por el gobernador Francisco Javier de Elío. Montevideo se preparaba para hacer un juramento de fidelidad al rey Fernando VII y Sassenay pidió al gobernador retrasar las festividades. Éste respondió que no era de su competencia y podría producir movimientos sediciosos en el seno de la población. Se comprometió a facilitar a Sassenay la travesía del Río de la Plata y le brindó ayuda para trasladarse a Buenos Aires, adonde llegó el 13 de agosto y esperó ser recibido por el virrey Santiago de Liniers. Hacia 1800, recién casado, Sassenay se había ocupado de diversos negocios mercantes marítimos que le habían llevado a Buenos Aires, donde había conocido a Liniers.
Tras haberse enterado de la llegada del enviado francés, Liniers quedó muy contrariado. No disponía de tropa alguna, era rehén del Cabildo y su posición dependía de la alianza con el pueblo. Liniers convocó a la Real Audiencia y al Cabildo de Buenos Aires para decidir qué posición tomar y no dar pie a la crítica. La entrevista entre Liniers y Sassenay fue fría. Se realizó en el Fuerte en presencia de los alcaldes y de otros funcionarios reales. Sassenay entregó despachos y valijas y contó lo que había escuchado en Bayona. La documentación que traía el enviado daba cuenta de la abdicación de los dos reyes a favor de Napoleón y contenía una carta de Fernando VII estipulando que las fiestas en honor a su advenimiento no tendrían lugar. También traía Sassenay pliegos del Real y Supremo Consejo de Indias y de Gonzalo O'Farril y Miguel José de Azanza quienes, en vista de la situación de España, aconsejaban reconocer al nuevo monarca.
La furia de los representantes fue tal que se quiso atentar contra la vida de Sassenay. Para que no quedara ninguna duda sobre sus opiniones, optaron por quemar los pliegos que traía el enviado. Liniers intentó impedir el desenlace fatal y afirmó que Sassenay y su tripulación serían repatriados a Europa en un navío neutral. En la noche del 13 al 14 de agosto Liniers fue a ver subrepticiamente a Sassenay retenido en la fortaleza, le informó su posición y lo invitó con un salvoconducto a regresar precipitadamente a Europa. Escribió a De Elío para que este general se asegurara la partida de los franceses. Sassenay llegó a Montevideo el 19 de agosto, algunas horas después de que un barco español hubiera ingresado en la rada con el pedido al gobernador de detener a los franceses y encarcelarlos. Sassenay fue enviado a un calabozo e incomunicado.


Fuentes:
http://inmf.org/mosnier.htm
http://www.fhuce.edu.uy/antrop/pas.old/pdf/QHarchydocConsolador1808.pdf
http://es.wikipedia.org/wiki/Junta_de_Montevideo
http:/ /wapedia.mobi/es/Jos%C3%A9_Manuel_de_Goyeneche
http://www.alipso.com/monografias2/Historia_de_la_Revolucion_de_Mayo_de_1810
http://www.pensamientonacional.com.ar/contenedor.php?idpg=/gonzalezarzac/0003_la_constitucion_bayonesa.html\
http://elultimoalcazar.blogspot.com/2008/05/que-nos-lo-llevan.htll